Tras el quiebre de abril, las consultoras privadas anticipan que los precios seguirán en bajada. Alimentos congelados y el freno de la ropa impulsan la desaceleración.
El principal motor que empuja el índice hacia abajo es el rubro de alimentos y bebidas, el que más golpea a los sectores vulnerables. La consultora Analytica registró una variación de apenas el 0,3% en la primera semana de mayo, traccionada por la estabilidad y bajas en productos básicos como el pan y la carne. A esto se suma el factor estacional —dejando atrás los picos de marzo y abril en educación e indumentaria— y el fuerte impacto de las promociones masivas como el “Hot Sale”, que obligó a moderar los precios en góndola ante la brutal caída del consumo.
Las luces de alerta: Combustibles y transporte
A pesar del clima de festejo en el equipo económico, los analistas piden cautela y marcan algunos riesgos que actúan como “piso” para la inflación. La consultora EcoGo advirtió que el índice de mayo está muy condicionado por los aumentos en el transporte público en el interior. Por su parte, la firma SBS puso la lupa sobre el impacto colateral de los combustibles (con el reciente aumento de YPF): existe un fuerte riesgo de “efecto de segunda ronda”, donde las subas en las naftas terminen trasladándose inevitablemente al resto de la cadena de distribución de bienes.
El optimismo de Caputo hacia el invierno
Desde la Casa Rosada el clima es de absoluta confianza respecto al rumbo del programa económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, vaticinó que lo peor ya pasó y aseguró que “a partir de junio vienen los mejores meses”. En sintonía con el discurso oficial, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que difunde el Banco Central comenzó a recalibrar sus planillas y los analistas ya proyectan una inflación que arañará el 1,8% hacia el último trimestre del año.



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