Un informe del IARAF revela que, mientras los haberes altos lograron recuperarse, quienes cobran la mínima con el bono de $70.000 siguen perdiendo contra la inflación de Milei.
Un estudio del economista Nadín Argañaraz (IARAF) puso blanco sobre negro respecto a quiénes son los que más sufren el ajuste en el sistema jubilatorio. Según el análisis, existe una marcada diferencia en la evolución del bolsillo previsional entre noviembre de 2023 y abril de 2026: mientras los haberes equivalentes a tres mínimas lograron una mejora real del 7,8%, los sectores más vulnerables (mínima + bono) sufrieron un derrumbe del 10,3% en su poder de compra.
El “truco” del bono congelado
La razón de esta caída es matemática y política. Mientras las jubilaciones se actualizan mensualmente por inflación, el bono extraordinario de $70.000 permanece congelado nominalmente desde hace meses. Al no moverse, la inflación lo devora, licuando el ingreso total de quienes menos ganan.
La comparación en pesos de hoy:
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Haber alto: Un jubilado de tres mínimas debería cobrar $1.058.762 para empatar, pero percibe $1.140.859 (ganó terreno).
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Haber mínimo: El ingreso actualizado de noviembre de 2023 debería ser de $502.207, pero el jubilado cobró efectivamente $450.286 (perdió $52.000 de bolsillo).
Una tragedia de largo plazo: La pérdida desde 2017
Argañaraz fue más allá y midió el deterioro acumulado en los últimos ocho años. El resultado es demoledor: un jubilado promedio perdió una fortuna en poder adquisitivo frente a la inflación desde finales del gobierno de Macri, pasando por Alberto Fernández y llegando a la gestión actual.
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Jubilados de la mínima: Perdieron el equivalente a 17,3 haberes mensuales de 2017. En términos de hoy, es una pérdida acumulada de $11,4 millones.
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Haberes altos: La pérdida acumulada es de 26,1 haberes, lo que a valores actuales representa $51,6 millones.
¿Movilidad o licuación?
El informe de IARAF concluye que, aunque la desaceleración inflacionaria permitió que los haberes sin bono lograran cierta recuperación, el esquema actual castiga a quienes dependen del refuerzo. Al mantener el bono fijo, el Gobierno de Javier Milei garantiza un ahorro fiscal a costa del sector que más ayuda necesita, profundizando una crisis de consumo que se siente con fuerza en las farmacias y supermercados de Tucumán.




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