El vicegobernador Miguel Acevedo ordenó rescindir el contrato de la trabajadora, vinculada a una parlamentaria de la oposición, tras confirmar su relación con uno de los narcos presos.

El histórico secuestro de 470 kilos de cocaína en la provincia desató un verdadero terremoto político dentro de la Legislatura de Tucumán. En las últimas horas, los pasillos del edificio de Muñecas al 900 se convirtieron en un hervidero al trascender que uno de los miembros de la banda narco detenida mantiene un estrecho vínculo personal con una empleada del cuerpo deliberativo. Al tomar conocimiento del rumor, el vicegobernador Miguel Acevedo convocó de urgencia a una legisladora del arco opositor para constatar la información y, tras recibir una respuesta afirmativa, ordenó dar de baja de manera inmediata la relación laboral de la mujer.

La drástica resolución administrativa del presidente de la Cámara responde a un intento desesperado por blindar la institución. Acevedo advirtió con dureza a los parlamentarios de todas las bancadas que no tolerará que el Poder Legislativo quede “pegado” o salpicado por una investigación por narcotráfico de semejante escala internacional. Fuentes judiciales aclararon que la empleada despedida no se encuentra imputada ni figura nombrada de manera directa en el expediente, por lo que su desvinculación responde estrictamente a una decisión política de profilaxis institucional ante el avance de las pesquisas.

Este despido fulminante representa el segundo nexo político de alto voltaje que sale a la luz en torno a la mega causa de la cocaína. Cabe recordar que el primer escándalo estalló tras confirmarse que Rodrigo “Icha” Chávez, uno de los principales detenidos en los operativos antidroga, poseía un activo perfil militante en el este provincial, habiendo participado de los últimos comicios locales como candidato a concejal por el acoplado oficialista Movimiento de Unidad Popular (MUP). La investigación penal continúa bajo estricto secreto de sumario mientras el poder político tucumano intenta despegarse de las esquirlas del cargamento millonario.