Tras admitir que evalúa bajar las persianas de su emprendimiento de empanadas tucumanas en Recoleta, Gladys recibió un carpetazo letal en redes sociales. Un usuario expuso imágenes del comercio lleno de basura, paredes despintadas y abandono total.

El crujiente negocio de las empanadas tucumanas en la Capital Federal se le terminó convirtiendo en una pesadilla a Gladys “La Bomba Tucumana”. Apenas días después de que la tropical artista saliera a llorar la carta en televisión nacional admitiendo que evalúa cerrar su local ubicado en el exclusivo barrio porteño de Recoleta, la red social X (ex Twitter) le asestó un hachazo que dejó por el piso la reputación del comercio.

“Si tu local es una verga, vacío y basura sin juntar”, disparó sin piedad un usuario en una publicación que no tardó en volverse viral. Las imágenes que acompañan la denuncia son lapidarias y exponen un panorama desolador: papeles arrojados en el piso, mugre acumulada sobre las baldosas, marcas de abandono y la pintura de las paredes cayéndose a pedazos. Aunque no se precisó la fecha exacta de las fotos, la Postal del desastre terminó de demoler la fachada del emprendimiento gastronómico que la cantante había inaugurado con bombos y platillos en agosto de 2024 para “exportar” el sabor tucumano.

La polémica estalla en el peor momento para la intérprete, quien esta misma semana confirmó que tuvo que achicar drásticamente su plantilla de personal, pasando de siete empleados a tan solo tres debido a la imposibilidad de sostener la estructura de costos. Pese a que “La Bomba” intentó matizar la crisis asegurando que el problema no era la falta de ventas sino las dificultades para administrarlo, el escrache público del estado higiénico e edilicio de la empanadería parece ser el empujón final que la obligará a bajar definitivamente la persiana.