El Gobernador adquirió una propiedad de lujo en Tafí del Valle con un crédito del Banco Macro. No publica sus declaraciones juradas desde el año 2016.

Una mansión en los valles bajo sospecha

En plena crisis económica, se filtró que el gobernador Osvaldo Jaldo compró una casa de fin de semana en Tafí del Valle por la suma de U$S 300.000. La propiedad, que tiene una superficie de más de 2.300 metros cuadrados, fue inscripta a nombre del mandatario y su esposa, Ana María Grillo, en enero de 2025. El dato que genera ruido es la financiación: utilizó un crédito hipotecario del Banco Macro, entidad que actúa como el agente financiero oficial de la provincia de Tucumán.

Declaraciones juradas “bajo llave”

A pesar de llevar más de 25 años en la función pública, el patrimonio real de Jaldo es una incógnita para los tucumanos. La última vez que el contador de Trancas hizo públicos sus bienes fue en 2016, cuando asumió como diputado nacional. Aunque la ley provincial N°3981 obliga a los funcionarios a presentar sus declaraciones, no los obliga a que sean públicas. En el “Jardín de la Impunidad”, el acceso a esta información está bloqueado para el ciudadano común.

La defensa de Jaldo: “Soy productor agropecuario”

Ante la consulta por el origen de los fondos y el crédito con el banco que maneja la plata de la provincia, Jaldo se defendió alegando su actividad privada: “Tengo actividad agrícola ganadera desde hace 40 años. Soy cliente del Macro desde que era Banco Provincia”. Según el gobernador, sus deudas son inherentes a sus negocios particulares y no tienen relación con su cargo público, aunque evitó mostrar los documentos que respalden sus dichos.

Un historial de propiedades y poder

En su última declaración conocida (hace 10 años), Jaldo ya ostentaba un departamento con cochera en la capital, una casa en Trancas y otras tres unidades habitacionales compradas con créditos. Con 68 años y el control total del aparato político, el mandatario tucumano —hoy aliado estratégico de la Casa Rosada— suma una nueva propiedad de lujo mientras el régimen local sigue garantizando que sus cuentas personales permanezcan en la oscuridad.