La norma aprobada en el Senado eleva de forma gradual los cortes obligatorios de bioetanol y biodiésel. Desde el Centro Azucarero Argentino y el CAA destacaron que la ley ahorrará divisas en importación de naftas y dará 15 años de previsibilidad a la industria sucroalcoholera.
La media sanción otorgada por el Senado de la Nación al nuevo proyecto de Ley de Biocombustibles encendió una luz de esperanza para la economía de Tucumán y las provincias productoras del interior del país. La iniciativa, celebrada en conjunto por el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y el Centro Azucarero Argentino (CAA), fija un nuevo marco regulatorio que prevé elevar de forma gradual los cortes obligatorios de mezcla: el bioetanol llegará al 15% en las naftas (al año de su promulgación) y el biodiésel alcanzará el 10% en el gasoil.
El presidente del Centro Azucarero Argentino, Jorge Feijóo, remarcó la importancia estratégica del proyecto para la industria sucroalcoholera local. Según detalló el directivo, la capacidad nacional de refinación de naftas opera al tope de su límite, obligando al país a importar cientos de miles de metros cúbicos de combustible por montos multimillonarios en dólares. La mayor participación del bioetanol elaborado a base de caña de azúcar y maíz no solo permitirá sustituir importaciones y frenar la sangría de reservas, sino que además proyecta la llegada de U$S 1.000 millones en nuevas inversiones de infraestructura y desarrollo tecnológico.
El proyecto además consolida reglas de juego transparentes: establece una garantía de previsibilidad normativa por 15 años, contempla la transición desde el viejo sistema de cupos fijos hacia un esquema de licitaciones competitivas y contratos a término, y habilita a las provincias a fijar regímenes locales con porcentajes de mezcla aún superiores a la pauta nacional. Para el consumidor final, la ley garantiza un mercado competitivo al estipular que ninguna empresa elaboradora podrá concentrar más del 20% de la demanda anual del mercado.




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