La tradición popular prevé precipitaciones hacia fines de agosto, pero los radares muestran escenarios dispares. Hay probabilidades de lluvias aisladas entre la noche del jueves y el viernes, seguidas por un ascenso térmico hacia la próxima semana.

Fiel a la cita del calendario popular que cada fin de agosto enciende las miradas sobre el cielo, la clásica Tormenta de Santa Rosa volvió a instalarse en la agenda climática de la provincia. Aunque el mito popular ubica el fenómeno temporal de manera estricta alrededor del 30 de agosto, la irregularidad meteorológica regional plantea un escenario de lloviznas intermitentes más que de un temporal severo para la capital tucumana y sus alrededores.

De acuerdo con los datos emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las mayores probabilidades de inestabilidad se concentran durante la noche de este jueves y las primeras horas del viernes, con un margen de probabilidades de lluvias aisladas que oscila entre el 10% y el 40%. Tras ese breve paso de humedad, las condiciones tenderán a estabilizarse rápidamente durante el fin de semana, descartando por el momento lluvias significativas para el domingo 30 de agosto.

En paralelo, plataformas internacionales como The Weather Channel coinciden en un margen bajo de precipitaciones nocturnas para el jueves (12%), estirando la chance de chubascos aislados hacia la noche del viernes con un 40% de probabilidad. Para los primeros días de septiembre, los modelos predicen el rápido retorno de condiciones secas y un marcado ascenso de las temperaturas, con máximas que volverán a bordear los 29 °C, desplazando las expectativas de un temporal de magnitud hacia la primera semana del mes entrante.