Gendarmería copó la sede de calle Laprida por orden de la Justicia Federal. Investigan una red de corrupción dedicada a cobrar coimas millonarias a los tours de compras que llegan desde Bolivia.

La podredumbre institucional en las fuerzas de seguridad sumó un capítulo escandaloso en la provincia. En un procedimiento de alto impacto, efectivos de Gendarmería Nacional irrumpieron en las oficinas de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) y de la Brigada de Investigaciones de la delegación Tucumán de la Policía Federal Argentina (PFA). La orden fue firmada por el juez federal N° 2 de Santiago del Estero, Sebastián Argibay, en el marco de una investigación penal que tiene a siete policías federales tucumanos detenidos e imputados por montar una aceitada red de corrupción destinada a cobrar sobornos ilegales.

El búnker de la PFA sobre calle Laprida fue minuciosamente requisado por los gendarmes, quienes secuestraron documentación interna de vital importancia, como los libros de guardia, partes informativos de controles vehiculares y el libro oficial de servicio. La hipótesis judicial sostiene que este grupo criminal exigía “peajes” en negro a coordinadores de tours de compras y bagayeros para garantizarles el libre paso de mercadería ilegal proveniente de la frontera con Bolivia. La zona de Rapelli, en Santiago del Estero, era el corredor estratégico utilizado por la banda para liberar la ruta de controles aduaneros.

El terremoto judicial generó una purga inmediata ordenada por la cúpula mayor de la Policía Federal en Buenos Aires. De manera preventiva, fueron desplazados de sus cargos y pasados a disponibilidad el jefe del Departamento de Investigaciones Federales Tucumán y la jefa de la DUOF Tucumán. Los sabuesos de Delitos Complejos de Gendarmería se encuentran ahora analizando el material informático e impreso para determinar si el esquema delictivo llegaba hasta los altos mandos del edificio céntrico o si se limitaba a la banda de los siete federales que ya trasnochan tras las rejas.